Hoy nos unimos en la Misa del Día de la Madre
para recordar y honrar a aquellas mujeres extraordinarias que ya no están físicamente con nosotros, pero cuyo espíritu, amor y enseñanzas siguen vivos en cada paso que damos.Un momento de profunda oración, recogimiento y gratitud por todo lo que nos dieron. Aunque no podamos abrazarlas hoy, su luz y su guía eterna nunca se apagan.


